Me gusta observar. Mirar. Meditar. Ver las cosas.
No necesito pensar nada interesante. Ni siquiera lo hago la mitad de la mitad de las veces. Creo.
Pararme y olvidarme del resto de las cosas. Olvidar mis entregas, olvidarme de las personas, de lavarme las manos...
Mirar mi ventana desde la cama, tirarme en el suelo de clase y mirar la cúpula del techo, las estrellas de una playa en invierno, un balcón rojo con flores en una escalera de incendios inalcanzable...
Es algo muy sencillo.
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