miércoles, 20 de noviembre de 2013
La realidad parece más apetecible en un reflejo sin definir.
Una, dos, tres, cuatro paredes me rodean. Pero no, no, no.
No son ellas, no tienen la culpa.
No la tiene el caos que me cubre.
Tampoco mis trabajos a medio hacer.
Ni siquiera ¡ni siquiera! el hecho de haber olvidado cómo se invoca la voluntad.
Lo único que me mantiene encerrada, aprisionada, enjaulada, atrapada, inmovilizada,inutilizada, inservible en un estado errático
soy yo.
Yo soy la responsable, pero no me juzgue. No me juzgue, porque no puede. Solo yo.
Yo.
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